Una pequeña reflexión sobre los cambios de entrenador.
Las imágenes del otro día de Güandedió cortándose las uñas me ha arreglado el título, que iba a ser Mané, Manito y Güandedió.
Los comentarios versan sobre estos personajes pero con distintas perspectivas. Desde las declaraciones a los hechos y a las justificaciones.
Comencemos con el primero y a lavez el último, debe ser eso de dicho bíblico, de los últimos serán los primeros en el reinos de los cielos.
Aquí, por lo que parece, mandan más las Tres Bessones (Iván, LG y Raül sincuello) que el Berberchero. Con lo que decidieron que Tintín tenía que retirarse a cuidar del pobre Milú y dejar a otro las cosas del comer. Buscan y se traen al pobre Mané, que como está en el paro y el equipo es, nominalmente, de primera pues se lía la manta a la cabeza y se viene por estos lares.
Pero como quien manda, en los dineros, es el Berberchero, éste los usa para crear su obra faraónica, y quien sabe si como en el antiguo Egipto, será su monumento funerario. Refiérome al campo que están haciendo al lado del otro río, el Llobregat. Veo en el horizonte que acabe llevando el nombre de Conservas Dani Estadi. Para alimentar su ego y poder mirar por encima a cualquier presidente de primera. Bueno, volviendo al tema, como no hay dinero, pues se busca que te dejen a un jugador, con la falsa promesa de ficharlo si funciona. Pero primos, los hermanos, puede que incluso alguno en Turkmenistán, pero en cualquier liga seria, de las que tienen dos auxiliares en el campo, no tragan con ese cebo. Así, que el pobre bigotón va a tener que hacer malabares para sacar algo con lo que tiene.
El Manito. El sujeto, que cuando campaba por un campo de hierba, tenía como afición preferida, al margen de marcar goles, ajustar sus gónadas y miembro ciril constantemente.
Sus méritos, en la Riviera Maya, acabar en el paro entrenando equipos aztecas, incluída la selección mejicana, con ¿qué resultados? ¿Alguien recuerda algo? Pues eso.
El manidor de gónadas, como conocedor de la prensa rosa nativa y sus inclinaciones neutrales (blanco neutro), declara que no entrenará nunca en el F.C. Barcelona. ¡Vamos! Que por aquí igual tiene algún admirador entre los seguidores blaugranas.
Total, está en un equipo que con el tiempo acabará en segunda e incluso segunda B, y no vaya a ser él quien comience el camino.
El tema de la táctica se lo vamos a dedicar al Manicuras.
Resumen: Schuster no quiere que le caiga un carro en el Camp Nou, desbarra sobre el Agüelo Monster y el asaltachalets montenenigro, y dice que no ganan en la Ciutat Comtal ni con la VI Flota. El Agüelo y el Gominas se mosquean y se lo ventilan ipso facto. Recambio, Güandedió, que ha salido como Tintín, echado por las Three Twins (bueno, allí creo que fue casi todo el equipo). Como el pobre Arsenio, se agarra a un clavo a ver si suena la flauta y pilla cacho con algo.
La piedra de toque es intentar bajar los humos al Barça del Niñohucha con lo justo. Así que innova y se va a los setenta y rebusca en la VHSteca y se encuentra con el catenaccio. Recuerda sus primeros viajes a la capital en un autobús Pegaso y decide que ha descubierto la cuadratura del círculo. Ocho defensas, un portero que se echa la siesta antes de los saques de puerta y balonazos a ver si entre el sietespaña y el Higadines enganchan alguna.
Al final, celebran una derrota. Pero no cambia la táctica. Debe pensar. Si con el que más marca aguantamos 80 minutos, el resto las pasará putas. Y, viendo los resultados ha hecho de su palabra dogma de fe. 1-0 y a cara de perro.
Conclusión: si entra bien y si no al río. El balón digo.