Al final se lió la gorda.
Más que cuando los principitos salieron en la portada de El Jueves a cuatro patas, retozando alegremente.
De merecimientos, juego, estadísticas y patrioterismo ya han hablado muchos y mejor que yo.
Esto serán cuatro líneas sobre política y deporte, sobre los paparazzis de la prensa deportiva.
Los comentaristas políticos y muchos de los deportivos no tardaron en sacarle jugo a la victoria española en el mundial de Sudáfrica. Creen que esta victoria aglutinará a todo el mundo bajo el trapo rojigualdo. Mi modesta opinión es que el que era afecto, lo era antes del mundial y el que no lo era, lo seguía sin ser una vez levantada la copa. Pero a esta gente les pagan por hablar y siempre tienen algo que decir. Triste es que para reforzar tu sentimiento nacional o de pertenencia tengas que hacerlo mediante el deporte.
Si esto es triste en los paparazzis del politiqueo, más triste es que los paparazzis de la prensa deportiva exploten la vena nacionalista de forma expansiva, incluyendo todos los éxitos como si fuese el renacimiento de una raza sometida. Demasiado ario para mi gusto.
Tampoco voy a decir mucho más sobre lo que encuentro triste y ventajista.
Ahora a atizar a los paparazzis blancos. En cuanto les escuchas ves que algo no funciona y es imposible que llegue a funcionar. Supongo que es lo que pasa por mirar desde la atalaya de la capital hasta los confines del imperio.
Parecen exudar una cierta amargura a pesar de una gesta deportiva histórica, la octava selección que gana un mundial en 80 años.
Se les notaba y se les nota contrariados por tanto culé en el once inicial, que tanto jugador haya salido de la cantera culé, por que todos los goles fuesen culés o futuros culés, que el gol que llevó a la final fuese de un catalán y culé, que el que marcó el gol que llevó a la gloria al balompié español fuese otro culé, que la final la jugasen siete culés, que el estilo de juego fuese más parecido a lo que se hace en Can Barça que no por Chamberí, que, al fin y al cabo, el tiki taka sodomizase vilmente a la furia, la casta, la garra… cosas más apreciadas por los paparazzis blancos.
A partir de ese momento han empezado a construir el mito desde la perspectiva blanca y a infravalorar todo lo que viene de la periferia.
Primero destacaron el papel salvador de Casillas, que sin su concurso nada de esto hubiese sido posible. Bueno, un portero lo parará todo, pero así solo conseguirá empatar el partido a cero, salvo que salga disparado al área contraria en el último segundo y remate a gol. Pero, esto apenas se ha visto en el chorbo de la Carbonero.
Luego, fue poner por las nubes al Carapony, como si hubiese sido un defensa excelso y un atacante incisivo. Sinceramente, debo estar ciego. Centrando parecía el mismísimo Abidal de temporadas anteriores, a la gradería o al defensa. Un lateral como Alves, incluso Van der Wiel hubiesen solucionado muchos partidos en ataque.
Ayer llegué a escuchar algo surrealista, que la mitad de la selección era de la cantera mandrilista: Del Bosque, Grande, Hierro y no se cuantos más del cuerpo técnico… Esto ya es retorcer un argumento para conseguir blanquear este triunfo.
Pero el ejercicio retórico no hizo más que empezar, enumeremos:
- Su definición de la cantera. Por sus palabras se podía llegar a pensar que para ser canterano hay que ser del equipo en cuestión en el momento en que el espermatozoide impacta con el óvulo. Todo lo demás no vale. Este argumento me hace volver sobre mis pasos. Hierro, fichado del Valladolid, claro ejemplo de esta cantera genética.
- Por extensión del punto anterior, Iniesta, Piqué, Pedro, Xavi, Puyol, Valdés… si no entraron en el club en benjamines no pueden ser considerados canteranos, a pesar de llevar 10, 15 o más años en el club. No hay genética, no hay cantera, son fichajes. Si te vas y vuelves, Piqué, ya no eres canterano, eres de la cantera del ManU o de la del Zaragoza…
- La cantidad solo importa cuando no te interesa la calidad. Para infravalorar el papel de la cantera culé, se pasa al argumento de cuantos más, mejor. Como hay más canteranos del mandril, muchos arrastrándose miserablemente por los banquillos españoles, en primera división, será esta la mejor cantera. El tener canteranos que hayan ganado el mundial, la eurocopa, seis títulos en un año, batir la marca de puntos en la liga, todo eso no vale. REWIND: pero no decían que sin la calidad bajo los palos del chorbo de la Carbonero, no se podría haber levantado la copa… Introduzca coordenadas en el GPS: Coherencia. Respuesta: dirección desconodica.
- Solo existen dos canteras: Mareo y Lezama. Todos los niños sevillanos cogen cada día el avión para plantarse en Gijón o Bilbao para jugar en la cantera, en Sevilla no hay cantera. El resto solo ficha a jugadores para sus filiales. Claro que para los personajes en cuestión la cantera es el equipo filial, el B, vamos.
- ¿Quién marca el estilo de juego? España, como se atreven a insinuar que el juego de la selección viene condicionado por un estilo de juego ajeno al del mandril. En caso que el estilo no se asemeje, habrá sido una creación propia y espontánea de la selección. En la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, en las revisiones médicas les inocuan un virus que desarrolla el estilo, que luego se traslada a los clubs de origen.
Como se me ha ido la castaña, pero es que hay para eso y para más, pero pararemos.
Felicitar a todos los que hayan sentido este triunfo como lo que ha sido, una alegría deportiva, pero nada más. Me alegré muchos por los amigos y familiares que lo sintieron como algo limpio, por jugadores que siendo historia en el fútbol de una época han recibido ese merecimiento. Nunca felicitaré a los que se adueñaron de él como si fuese algo al que solo tienen derecho los miembros de una minoría pura y ortodoxa.
Yo hubiese celebrado este triunfo si no se lo hubiesen adueñado de una forma baja y rastrera todos los de la caverna mediática y lo han lanzado como un dardo contra los que no creen en la misma España que ellos.
Y para acabar, que ganas de que empiece la liga y se aclaren los fichajes que tienen que llegar, si es que llegan.
Bones vacances, no creo que vuelva escribir hasta septiembre…