Nada que ver con el mercenario andaluz y su situación en el club colchonero.
Las dos estrellas más rutilantes del universo futbolístico, a día de hoy, están a un tris de quedarse fuera del mundial de Sudáfrica.
Tanto Leo Messi como CrisRo están con el agua al cuello con sus selecciones.
Esta no deja de ser la constatación de que un equipo son once jugadores y un trabajo diario, no el desfile de starlettes en un rectángula verde. Un día, dos te podrán salvar el culo, pero no cada día.
Paradójico es el hecho de Portugal, donde CrisRo ha costado lo mismo que lo que puedan llegar a costar los once jugadores daneses, aproximadamente. Y no pase de un empate. Y eso que está acompañado de señores como estos.
Entre Hungría, Suecia y Portugal se jugarán la segunda plaza.
En la albiceleste el problema es otro. El Barrilete Cósmico. Nunca ha sido entrenador. Fue de lo más grande sobre la alfombra verde, pero en el banco no tiene nada. Ni tan siquiera su ascendete logra convencer a los que están en el campo para que den más. Enfrente tenían a un Brasil rocoso, como el que ganó en el 94, donde jugaba el seleccionador, Dunga, el antijugador brasileño. Tres centrocampistas rocosos, un punta y dos enganches.
Ante esto, si no estás acompañado de jugadores que manejen el balón para agotar a los bregadores cariocas, no harás más que chocar contra una roca. Veo la alineación y solo hay viejas glorias y quiero y no puedos: Heinze, Verón, Maxi… jugadores que han de ser complementos, que ya están al final de su carrera en la albiceleste. Hay que ser muy buen entrenador para poder conjugar esto.
Una carambola puede hacer que entren ambas selecciones, pero que selecciones como Chile y Hungria estén en este momento por delante, habla muy a las claras de las deficiencias. Si no hay patrón, hay motín en la tripulación.
Y a ver si vuelve la Liga, que esto no es emocionante.
