Días atrás hablaba de la teoría del si condicional. Y cosas de la ciencia, bueno, de la prensa rosa, para no faltar a la verdad, que avanza una barbaridad, pues nos encontramos que enconados y estajanovistas investigadores han dado un paso en la evolución de esta teoría primigenia.
El nuevo descubrimiento se resume en la aplicación de parámetros cromáticos dentro del principio de la condicionalidad aplicada al mundo del fúmbol (Villar’s style).
La demostración empírica del cromatismo en el si condicional, y en la que se fundamenta la teoría, se dio este pasado fin de semana.
El lugar del experimento se centraba en San Mamés, donde una serie de acontecimientos de sobras conocidos por todos, fueron analizados y diseccionados por parte de brillantes científicos de bata blanca. Una vez tomadas las notas de campo por un brillante científico, éste comenzó la elaboración teórica del cromatismo en la teoría del si condicional.
En su brillante exposición, dejó de aplicar el principio general del si cuando esta podía afectar a los cuerpos móviles que se desplazan por el campo con una superficie de color blanco.
Ante la exposción que se le realiza al brillante científico sobre las consecuencias de un manotazo de untelar sobre un aguerrido gudari, en las que el árbitro podría haber invitado al elemento téxtil a descansar desde el minuto tres, nuestro insigne aspirante a premio Nobel dispone como argumento contrario, que si el árbitro había influído en el 2-5.
Si el color de los cuerpos móviles fuera la combinación de uno o más diferentes del blanco, en una acción igual, la incidencia cromática en la teoría habría desaparecido instantáneamente y el solista de viento y sus coristas a lo Loco Mía, hubiesen sido declarados culpables con una velocidad que ni Arias Navarro en sus tiempos de carnicero en Málaga.
Y, uno, que es ignorante y se hace preguntas, así como estúpidas, del estilo, si desde el minuto tres juegan con 10, ¿hubiese sido el resultado el mismo?
Pero, para fantasear, me pongo la tele por la tarde y me trasporto a un mundo que no existe.
La ciencia, ese mundo fascinante.
